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El aborto no es desarrollo
 

  
    El aborto se impone como medida política para el desarrollo de los países pobres. Sin embargo, el aborto no elimina la pobreza, elimina al pobre. Una política de desarrollo humano que “interrumpa” el desarrollo humano prenatal es contradictoria.

  Es sabida, aunque muchas veces censurada, la manipulación de que han sido objeto los países empobrecidos con el asunto del control demográfico utilizando la solidaridad como excusa. El excesivo crecimiento demográfico de los países pobres no interesa a los países ricos, siempre dispuestos a mantener su feudalismo económico y a contener los flujos migratorios de modo eugenésico. De ahí la necesidad de imponer un imperialismo demográfico al Tercer Mundo, como se ha comprobado recientemente a partir del desvelado “Documento 2000” (National Security Study Memorandum 200: Implications of Worldwide Population Growth for US Security and Overseas Interests) del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, aprobado el 10 de diciembre de 1974 por el presidente Gerald Ford. Este documento se mantuvo en secreto a causa de la dureza de sus afirmaciones, pero fue desclasificado en 1990 por las presiones de algunos historiadores. El documento afirma textualmente en algunos de sus apartados lo siguiente:

  •  Punto 19: Los actuales factores de población en los países menos desarrollados suponen un riesgo político e incluso problemas de seguridad nacional para los Estados Unidos.
  •  Punto 30: Los países con interés político y estratégico especial para los Estados Unidos son India, Bangla Desh, Pakistán, Nigeria, México, Indonesia, Brasil, Filipinas, Tailandia, Egipto, Turquía, Etiopía y Colombia (...) El presidente y el secretario de Estado deben tratar específicamente del control de la población mundial como un asunto de la máxima importancia en sus contactos regulares con jefes de otros gobiernos, particularmente de países en desarrollo”.
  •  Punto 33: Debemos tener cuidado de que nuestras actividades no den a los países en desarrollo la apariencia de políticas de un país industrializado contra países en desarrollo. Hay que asegurar su apoyo en este terreno. Los líderes del Tercer Mundo deben figurar a la cabeza y recibir el aplauso por los programas eficaces”.
  •  Punto 34: Para tranquilizar a otros respecto de nuestras intenciones, debemos hacer énfasis en el derecho de los individuos y las parejas a decidir libre y responsablemente el número y el espaciamiento de sus hijos, el derecho a recibir la información, educación y nuestro continuo interés en mejorar el bienestar de todo el mundo. Debemos utilizar la autoridad del Plan Mundial de Población de las Naciones Unidas”.

   Más recientemente, la ex-secretaria de Estado Madeleine Albrigth también alegaba que el control de nacimientos en el Tercer Mundo era pieza fundamental de la política de promoción de los intereses norteamericanos.

   También es sospechoso el hecho de que en la Conferencia de la Población de El Cairo (1994) los países desarrollados se negaran a ampliar sus cuotas de inmigración y a eliminar las injustas barreras económicas a la importación de productos del Tercer Mundo, tal como pedían los países pobres. Sin embargo, sí decidieron facilitar recursos encaminados a la “planificación familiar”, es decir, al aborto.

   Por otro lado, se equivocan quienes piensan que las familias pobres tienen muchos hijos por no tener a su alcance recursos abortivos, pues olvidan que, además de fomentar un clima de solidaridad familiar, multiplican futuras fuentes de ingresos. En este sentido, una expansión demográfica puede convertirse en un factor de crecimiento industrial por medio del incremento de mano de obra y de mercados interiores, aunque, obviamente, ocurre así cuando este va de la mano de un crecimiento tecnológico. No debemos olvidar que el problema no son los pobres sino la pobreza.

  De ahí que, siguiendo el dogma del imperialismo contraceptivo del Primer Mundo ante el llamado “peligro demográfico”, las políticas demográficas se hayan impuesto coactivamente. En ocasiones, estas políticas son efectuadas por los propios países en desarrollo con la eventual complicidad de organizaciones internacionales de los países ricos (diversos organismos de la ONU y algunas ONGs), pero otras veces les son impuestas desde fuera, condicionando la recepción de ayudas para el desarrollo al acatamiento de una serie de normas dictadas por países desarrollados. Estas políticas de control demográfico -normalmente conocidas por los eufemismos de “planificación familiar”, “salud reproductiva” o “salud en materia de procreación”- son en gran medida abortivas, es decir, suponen la “interrupción” de una vida humana inocente y débil.

   El Nobel de Economía y filósofo indio Amartya Sen ha denunciado la gran cantidad de mujeres que se han visto afectadas en su libertad y en su propia vida con las diversas políticas demográficas que impone el Primer Mundo al Tercer Mundo, y como consecuencia los Estados de estos países subdesarrollados a sus ciudadanos. Las distintas políticas demográficas que se vienen dando en diversos países, vgr. Indonesia y China, tienen un carácter impositivo: esterilizaciones femeninas forzosas, abortos coactivos, duras represalias contra las familias que superan los criterios demográficos estatales de “un hijo por familia”). Pero es que además se producen otros efectos secundarios: hechos tan trágicos y salvajes como el infanticidio y el aborto selectivo en función del sexo, así como el abandono de niñas recién nacidas en orfanatos o la desatención de las mismas “hasta el punto de causarles la muerte”. Según Amartya Sen, en China se ha producido “un aumento de la tasa de mortalidad de las niñas y un enorme número de abortos de fetos femeninos” (Amartya Sen. Desarrollo y libertad, Cap. IX). Denunciaba igualmente Amnistía Internacional que las penas infringidas a los ciudadanos chinos que incumplen estos planes de control demográfico incluyen la tortura física: golpear, colgar cabeza abajo a los detenidos, darles descargas eléctricas en la lengua, abusos sexuales y llegan hasta el punto de forzar a mujeres a tomar drogas abortivas, incluso en el octavo o noveno mes de embarazo.

   Pero ocurre que muchas de estas políticas demográficas contrarias a la vida humana y a las libertades políticas se están llevando a cabo con “dinero humanitario” procedente de la Ayuda Oficial al Desarrollo de los países autodenominados “desarrollados”. Es decir, se están pagando y se van a pagar con el dinero procedente de nuestras contribuciones fiscales y en muchas ocasiones de nuestras donaciones a ONGDs (Organización No Gubernamental para el Desarrollo) y a organismos políticos internacionales, como los que vamos a analizar a continuación. Por eso es necesaria una denuncia de aquellas actividades que se opongan a la vida humana para que el desarrollo deje de ser inhumano, al volverse contra sí mismo en estas prácticas y las que las acompañan.


  En los organismos políticos internacionales:

  El FNUAP (o FNUP, Fondo de las Naciones Unidas para Actividades en materia de Población), hace una promoción directa del aborto (por ejemplo, financiando “kits” abortivos de aspiración uterina y píldoras abortivas), pero no se queda ahí, además colabora abiertamente con la política china de abortos forzados. La directora ejecutiva del FNUAP desde enero de 2001, Thouraya Obaid, ha alabado los éxitos de China en la limitación del crecimiento demográfico y afirma que se han llevado a cabo gracias a la cooperación activa y fructífera con el gobierno chino. Esta cooperación, según declaraba a un medio de información, está principalmente referida a la planificación familiar y a la investigación y producción de instrumentos contraceptivos. Por si fuera poco, el FNUAP comparte sus locales con la Oficina de Planificación Familiar China, motivo por el cual Gran Bretaña y Canadá se han planteado retirar la financiación al FNUAP. La cuestión llegó hasta el punto de provocar que el gobierno estadounidense, pese a los desmentidos de Thouraya Obaid, haya retirado los fondos destinados a este organismo para promover políticas de abortos forzados en China: "No queremos gastar el dinero de la ciudadanía norteamericana en programas de aborto y esterilización forzada, como los que tiene China, financiados por los recursos que recibe el Fondo de Población de Naciones Unidas", aseguraba en el 2002 el portavoz del departamento de Estado, Richard Boucher.

  La OMS (Organización Mundial de la Salud) distribuye en el Tercer Mundo productos abortivos (vacuna anti-embarazo y píldora abortiva RU 486, denunciada por colectivos feministas por sus efectos negativos sobre la mujer) llegando incluso a despreciar leyes locales y en algunas ocasiones con el pretexto de vacunación anti-tetánica.

  El ACNUR (Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados) publicó en 1999, en colaboración con la OMS, el FNUAP y algunas ONGs, un “Manual de campo sobre la salud reproductiva en las situaciones de refugiados” (Inter-Agency Field Manual on Reproductive Health in Refugee Situation), donde se hace propaganda a favor de la esterilización, del aborto y de diversos productos abortivos: píldora anticonceptiva con progestágenos (o “mini-píldora”), contraceptivos inyectables (Depoprovera), implantaciones subcutáneas (Norplant) y de la espiral abortiva (DIU).

  UNICEF también colabora con la FNUAP en la promoción del aborto, bien difundiendo una mentalidad favorable al aborto (producción de series televisivas pro-aborto en Nigeria, campañas de educación sexual en El Salvador, campañas pro aborto junto a entidades como el IPPF o el Population Council), bien promoviendo directamente abortos (distribución de DIUs y drogas abortivas en China y Pakistán; contracepción abortiva en Kenia, Malawi, Jamaica, Cabo Verde, Nepal, Bangladesh; etc.).

    También hay otras organizaciones internacionales que son cómplices del aborto a escala internacional como la FAO, el PNUD y la OIT. Esta última, la Organización Internacional del Trabajo, publicó en 1976 un programa titulado “Organización de la Planificación Familiar en los Servicios Médicos de Empresa” que realiza una insistente propaganda abortista. Ya en un debate de 1966, un delegado de UNICEF declaró : "No sería bueno para UNICEF que desatendiera su mandato de salvar niños, y se dedicara a actividades orientadas a impedirles nacer”.

  En la Unión Europea:

  En el marco de la Unión Europea destaca el reciente informe Sandbaek, en el que se solicita ayuda comunitaria para programas de “salud reproductiva y sexual” en los países pobres por un valor de 73’95 millones de euros (unos 12.350 millones de pesetas) para el periodo 2003-2006.

   Por tanto, es necesario denunciar que los fondos de la UE están siendo utilizados para financiar esta práctica genocida a escala internacional, dado que la “salud reproductiva” es el eufemismo de la “interrupción voluntaria del embarazo”, ente otras cosas.

   En el Estado español:

  En España, estas contribuciones para realizar abortos a escala internacional se llevan a cabo, además, a través de los actividades financiadas por la AECI (Agencia Española de Cooperación al Desarrollo, dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores) inscritas en los programas denominados con el eufemismo en boga de salud reproductiva y en los programas y proyectos de Salud incluidos dentro del sector de la promoción de la igualdad de género. Estas actividades de “salud” en la igualdad de género ocupan el 50% del presupuesto total del sector. También a través la financiación a ongs’d que realizan abortos o lo promueven el Estado está sufragando indirectamente esta práctica con dinero público.

   En las ONGs:

    Pero junto al dinero público, que procede de nuestras contribuciones, también el que ingresamos en algunas ONGDs sirve a destinos abortistas sin que lo sepamos, incluso en los aparentemente inocuos apadrinamientos solidarios (pues el dinero no va directamente al niño apadrinado sino a proyectos de desarrollo de su comunidad, por lo que a veces se incluyen en estos proyectos abortos y campañas para su difusión ideológica). Se trata de ONGDs que conciben el aborto como desarrollo, aunque su labor sea encomiable en otras facetas de sus actividades. Por ello, aconsejamos desde aquí que se informen adecuadamente de los destinos de sus donaciones o bien que ingresen sus donaciones en ONGDs que no colaboren en actividades abortistas. Listado de asociaciones pro vida.

   Es de destacar también la IPPF (Federación Internacional de Planificación de la Familia, o en inglés, “International Planned Parenthood Federation”), la gran multinacional del aborto, fundada a mediados de siglo en Estados Unidos a partir de una clínica abortiva. Tiene una poderosísima influencia en la ONU. En España se conoce con el nombre de Federación de Planificación Familiar de España, donde realiza una intensa y explícita acción de apoyo y promoción del aborto. Colabora con el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales y el Ministerio de Sanidad y Consumo. En su página web señala como enlaces de interés relacionados con la “salud reproductiva” a la Agencia Española de Cooperación Internacional, Amnistía Internacional, ACNUR, Cruz Roja, Médicos del Mundo y Medicus Mundi, entre otras.

   En las empresas y fundaciones privadas:

  También hay empresas y organizaciones privadas internacionales que apoyan abiertamente el aborto como Microsoft, CNN, al Fundación Rockefeller, la Fundación Ford...

Listado de empresas que apoyan el aborto y la planificación familiar


Conclusiones y alternativas

   El aborto como medida para el desarrollo de los países pobres no es eliminar la pobreza, es eliminar al pobre. La impolítica de “muerto el perro se acabó la rabia” es inaceptable e incompatible con los derechos fundamentales del ser humano y con la razón más elemental. Además supone la instauración y legitimación de un desarrollo antihumano desde el momento en que impide el desarrollo de una vida humana naciente. Las políticas sociales de desarrollo deberían ser coherentes con el desarrollo de los seres humanos en su vida embrionaria proporcionando ayudas y asistencias adecuadas a las madres. Por lo tanto, es necesario tanto en el Tercer Mundo como en el Primer Mundo que las mujeres dispongan de un derecho a no abortar, para lo cual es necesario ante todo una reforma de las políticas sociales y una información cierta acerca del aborto y de sus alternativas.

  Como medida para apoyar a la mujer y evitar el aborto a un tiempo es urgente expandir en los Países en desarrollo el acceso de las mujeres a la educación y promocionar la participación de la mismas en la sociedad. Existen pruebas de que el desarrollo social, en general, y el fomento de la educación de las mujeres y de su participación cívica, en particular, están relacionados con la reducción de la fecundidad en diferentes países pobres del mundo pues influye indirectamente postergando los matrimonios y embarazos. Como indica Amartya Sen, promover la educación y la participación social de la mujer en estos países puede ser el mejor medio de reducción responsable de la natalidad, y por tanto, añadimos, un modo natural y solidario de evitar abortos.

  Por último, es esencial subrayar que no se pretende, en modo alguno, atacar el concepto de ayuda oficial al desarrollo o de cooperación internacional, o crear suspicacias ante las donaciones solidarias a las ongd´s. Esta cooperación y ayudas oficiales al desarrollo, los apadrinamientos, etc. son acciones positivas, loables y urgentes si no se corrompe su sentido. E insistimos nuevamente en la labor admirable que llevan a cabo todas estas organizaciones solidarias en sus actividades, exceptuando las ya mencionadas incursiones en actividades relacionadas con la “salud reproductiva”. De hecho, queremos reivindicar la necesidad de que tanto España como la UE alcancen el compromiso de destinar el 0’7% como AOD, pero que este sea dirigido a la promoción de un desarrollo humano integral, por ello también prenatal, evitando matar vidas humanas, aunque sea con un gesto bienintencionado y fraternal.